Comision de Géneros, diversidad sexual y derechos humanos

“Transitando una ruptura epistemológica”

Referente of. Descentralizada Tigre: Lic. Romina Giménez

Consejero coordinador: Lic. Rosa Polanco.

FUNDAMENTACIÓN:

Nos proponemos a través de esta comisión, poder indagar críticamente las construcciones identitarias, tomando en cuenta la identidad de género, desde una perspectiva de género, diversidad y derechos humanos. Asimismo interpelar el concepto de violencia de género tanto a nivel institucional, simbólico y cultural: ética, moral, leyes, política, ciencia, arte. De acuerdo a la OMS (Organización Mundial de la Salud) “el género se refiere a los conceptos sociales de las funciones, comportamientos, actividades y atributos que cada sociedad considera apropiados para los hombres y las mujeres. Las diferentes funciones y comportamientos pueden generar desigualdades de género, es decir, diferencias entre los hombres y las mujeres que favorecen sistemáticamente a uno de los dos grupos. A su vez, esas desigualdades pueden crear inequidades entre los hombres y las mujeres con respecto tanto a su estado de salud como a su acceso a la atención sanitaria”. En primer lugar, nos atrevemos a interpelar esta definición cuestionando el binarismo hombres/ mujeres; cuestionando de esta manera las categorías de identidad. Intentamos, pensar y repensar los roles sociales establecidos, y las inequidades que surgen a partir de los fenotipos que se presentan, que exceden a los de hombre y/o mujer y a su vez, la violencia que al mismo tiempo resisten estos sectores de nuestra sociedad. Al respecto Michel Foucault en su texto Historia de la sexualidad (1976), dirá que el sujeto está “sujetado” a condicionamientos establecidos socialmente que responden a ordenamientos coyunturales, que derivan a su vez de poderes hegemónicos predominantes de una época determinada. Según el autor, los géneros hombre y mujer que conocemos hoy día no existieron desde siempre, sino más bien que fueron una construcción que dio sustento a un ordenamiento capitalista burgués, en donde era necesario dar primacía a la heterosexualidad y a la familia como núcleo básico del sistema social; permitiendo de esta manera no sólo la reproducción de la especie humana sino también la mano de obra para la producción y el consumo; por tanto el deseo más propio del sujeto, quedaría condicionado, determinado y cercenado por esta manera de concebir la realidad. Por tanto, respecto a esta conceptualización anteriormente planteada, el género es una construcción social, que responde a una época determinada, está asociada a roles y funciones predeterminados, instituidos desde una lógica que polarizada y atomiza. Nos preguntamos: ¿cuáles son los derechos de los sujetos que quedan por fuera de esta manera de ordenamiento social?, ¿cuáles son las funciones/roles que cumplen en nuestra sociedad occidental, del sur de Latinoamérica; aquellas categorías que no encajan o no se ajustan a esta lógica binaria? Y a su vez… ¿la anatomía es una categoría útil para entender si un sujeto es un hombre o una mujer?, ¿son todas las identidades femeninas o masculinas?, ¿qué entendemos por identidad de género?; ¿qué define a un hombre como tal o a una mujer, solamente los caracteres sexuales secundarios? En tiempos de globalización, han surgido numerosos cambios en los vínculos humanos. La diversidad en las modalidades amorosas y eróticas, las crisis de las instituciones (y en particular la de la institución matrimonial, desde la perspectiva de la 4 familia burguesa), las nuevas identidades sexuales, la conquista del matrimonio igualitario (Ley 26.618), y la Ley de Identidad de Género (26.743), en nuestro país, solicitadas por organizaciones sociales que han marcado la agenda de los Estados; son cambios que cuestionan el discurso del cis-hetero-patriarcado con su lógica binaria, y despliegan nuevas formas de pensamientos e interrogantes. Estos cambios nos obligan a revisar los imaginarios sociales que han atravesado históricamente algunos conceptos que atañen al estudio de género, los cuales muchos de ellos derivan en intervenciones clínicas que patologizan, violentan y estigmatizan. Consideramos estar atravesando un cambio de paradigma fundamentalmente desde un hito histórico (entre muchos otros), y es el momento en que Sigmund Freud en su obra Tres ensayos sobre teoría de la sexualidad (1905) y más tarde en Pulsiones y destinos de pulsión (1910), plantea su comprensión innovadora sobre la sexualidad humana, con el concepto de pulsión, como “un concepto-límite entre lo psíquico y lo somático”; “el representante psíquico de estímulos que provienen del interior del cuerpo y alcanzan al alma”, “la cantidad de exigencia de trabajo impuesta al alma como consecuencia de su relación con lo corporal”. Dentro de su primera teoría de las pulsiones, Freud contrapone pulsiones de autoconservación a pulsiones sexuales. La primera de ellas (de autoconservacion), es el término mediante el cual designa el conjunto de las necesidades ligadas a las funciones corporales que se precisan para la conservación de la vida del individuo; su prototipo viene representado por el hambre. Contrariamente la pulsión sexual es “sin objeto”. La contingencia del objeto es total. La pulsión sexual entonces, se resume en un empuje (el Drang) que se liga (y se desliga) de cualquier cosa. Por ende, la sexualidad humana no estaría determinada, ni condicionada; no habría un objeto determinado biológicamente, habla de la pulsión y sus objetos, por lo tanto el objeto de la pulsión no está determinado, es decir, no necesariamente el objeto de deseo de un hombre es una mujer y/o viceversa. Por tanto, hablar de hombres y mujeres solamente es hablar de una manera meramente reduccionista. Es en este contexto, donde nos interesa pensar que la sexuación constituye el aspecto más central de la identidad y que la construcción de la identidad de género, no se trata de una cuestión binaria y biológica sino de una dimensión atravesada por el lenguaje y por los lenguajes de otros/otras/otres que determinan modos de habitar las identidades de género. 5 Nuestra intención es ampliar nuestro “magma de significaciones imaginarias sociales”, Cornelius Castoriadis (1986), e intentar vislumbrar qué hay más allá de lo conocido, establecido y predeterminado socialmente. A su vez, interpelar nuestra praxis y contribuir a la elaboración de estrategias que nos permitan escuchar las singularidades identitarias desde un marco no patologizador y con perspectiva de derechos humanos. Es allí en donde nos interesa detenernos, poner en tensión, debatir y problematizar lo instituido. En cuanto a la violencia de género nos interpelamos acerca de las diferentes concepciones que existen, los distintos tipos, los marcos normativos actuales y de qué manera se ponen en práctica. Cuando hablamos de violencia de género, la comprendemos más allá de la violencia ejercida hacia las mujeres. Desde nuestra perspectiva es el ejercicio de cualquier tipo de violencia que ejerce alguien sobre una persona sólo por su género. Cuestionamos aquellas acciones que consideramos violentas, aquellas que afectan de forma negativa a la identidad, la sexualidad, la libertad reproductiva, la salud física y mental y el bienestar social de una persona. Al respecto, la Ley Argentina 26.485, sobre la prevención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres expresa que el género es transversal a todas las problemáticas es decir que en cualquier ámbito en donde hallan relaciones interpersonales se juegan cuestiones de género y desde ahí reflexionar los espacios de cada quien habita. Por tanto, nos basaremos en dos ejes centrales: Violencia de género y Diversidad; ambas temáticas interpelan la heteronormatividad y al sistema patriarcal, un tipo de sociedad estructurada en dos sexos y dos géneros dicotómicos, complementarios, excluyentes y jerarquizados. El género nos devela la discriminación hacia las mujeres y también la discriminación hacia quienes adoptan formas, sentimientos, deseos o comportamientos del género no asignado. El patriarcado sustenta las relaciones de poder entre mujeres y hombres y las relaciones de poder entre las sexualidades normativas y las no normativas.

Objetivos Generales:

· Nos proponemos entonces abordar las cuestiones de género desde dos ejes: Violencia de género e Identidades de género y llevar a cabo acciones dirigidas a sensibilizar a profesionales y a la comunidad en general.

· Caracterizar el surgimiento histórico de los estudios de género y situar el momento actual de transformación de los lugares asignados a cada uno.

· Reflexionar acerca de las significaciones colectivas y del imaginario social de las cuestiones referidas a la feminidad, al lugar de la mujer en los mitos sociales: Mujer-Madre y la pasividad erótica femenina que se le ha atribuido.

· Analizar las relaciones de poder centradas en las desigualdades que se presentan en diferentes ámbitos.

· Generar nuevos conocimientos para interpretar los conflictos y situaciones de género e ir ampliando las conquistas hasta ahora obtenidas como la Ley de Identidad de Género, (Nº 26743), la Ley de Educación Sexual Integral en Establecimientos Educativos (Nº 26150), y la Ley del Matrimonio entre Personas de un mismo sexo (Nº 26218); para poder de este modo operar en el espacio público; dado que el conocimiento no es sólo el saber abstracto sino la aplicación de ese saber en el orden simbólico y material.

 

Coordinadora:
Lic. Maria Jose Elvira 

generoyddhh@cpsi.org.ar

 REUNIONES – a confirmar